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Preguntas frecuentes

Una instalación eléctrica que:

Cumple las condiciones de seguridad establecidas en la Reglamentación para la Ejecución de Instalaciones Eléctricas en Inmuebles de la AEA (Asociación Electrotécnica Argentina); y que los artefactos eléctricos (por ejemplo luminarias y electrodomésticos) que se conectan a dicha instalación cuenten con su certificación de seguridad obligatoria;  tiene un nivel de seguridad que reduce drásticamente las posibilidades de sufrir accidentes de origen eléctrico, como por ejemplo incendios y electrocuciones, los cuales en la mayoría de los casos, tienen consecuencias como la pérdidas de vidas, daños en las personas y animales, y/o pérdida de bienes materiales.


Independientemente de la antigüedad del inmueble, se recomienda hacer revisar la instalación eléctrica de su hogar por un especialista. Dicho especialista debe verificar, entre otros, los siguientes puntos que hacen a la seguridad eléctrica de nuestro hogar:


- Existencia de un sistema de puesta a tierra que recorra toda la instalación, y que esté conectado al borne correspondiente en los módulos de tomacorrientes;


- Existencia de una adecuada Protección Diferencial (comúnmente conocido como disyuntor) que cubra a todos los circuitos terminales, y que realice la prueba de descarga controlada para verificar que se encuentra operativa;


- Existencia de protecciones contra sobrecargas y cortocircuitos, adecuadas a los cables de la instalación;


- Que los módulos de tomacorrientes cuenten con su borne de puesta a tierra (es decir que sean de 3 patitas);


- Que todos los tableros cuenten con su corte general


- Que se cumplan las condiciones especiales de seguridad en los ambientes húmedos o mojados, como por ejemplo pueden ser patios, jardines, baños, etc.


- Que toda la instalación eléctrica cuente con una adecuada protección mecánica, es decir que estén colocadas las tapas y contratapas en cajas y tableros, que todos los cables cuenten con su canalización, etc.


- Que se utilicen materiales y artefactos (por ejemplo luminarias y electrodomésticos) que cuenten con su certificación de seguridad obligatoria.


Nota: Un relevamiento de instalaciones residenciales de más de 15 años de antigüedad, llevada a cabo por la consultora CEOP a instancias de APSE (Asociación para la Promoción de la Seguridad Eléctrica), revela que el 72% de los hogares argentinos no cumple con al menos 1 requisito de seguridad eléctrica (por lo tanto la instalación presenta serios riesgos de producir accidentes de origen eléctrico), pero el 86,2% de la población considera que su casa es segura.


Para las instalaciones eléctricas en viviendas, se recomienda hacer revisar la instalación eléctrica por un especialista, en un plazo no mayor a 5 años. 

Debido a que los componentes de la instalación pueden sufrir un desgaste por el uso cotidiano, esta revisión periódica a cargo del especialista, sirve para asegurar que se cumplen las condiciones de seguridad, o alerta sobre la necesidad de realizar algún mantenimiento preventivo o correctivo.


Cabe aclarar que, cada vez que se decida hacen una ampliación o una adecuación de la instalación eléctrica, se debe recurrir a un especialista que asegure que se cumplirán las condiciones de seguridad. 



Nota: Un relevamiento de instalaciones residenciales de más de 15 años de antigüedad, llevada a cabo por la consultora CEOP a instancias de APSE (Asociación para la Promoción de la Seguridad Eléctrica), revela que el 72% de los hogares argentinos no cumple con al menos 1 requisito de seguridad eléctrica (por lo tanto la instalación presenta serios riesgos de producir accidentes de origen eléctrico), pero el 86,2% de la población considera que su casa es segura.


La “puesta a tierra” consiste en un sistema de protección eléctrica, que en acción conjunta con el interruptor diferencial, sirve principalmente para prevenir accidentes de origen eléctrico como por ejemplo electrocuciones, derivados de lo que se conoce como “contacto indirecto”; es decir: el contacto de personas o animales con partes metálicas (masas) puestas accidentalmente bajo tensión, debido a una falla (o daño, por ejemplo por deterioro) de aislación de la instalación.




Para que la instalación eléctrica de una vivienda cuente con un adecuado sistema de puesta a tierra, éste debe estar conformado por:


- Un electrodo dispersor (comúnmente llamado “jabalina”), el cual se instala hincado directamente en el terreno. Además, esta “jabalina” debe contar con su correspondiente cámara y tapa de inspección;


- Conductor de puesta a tierra, el cual vincula la “jabalina” con la “barra principal de puesta a tierra” de la instalación (generalmente instalada en un tablero);


- Conductor de protección (PE), el cual parte desde “la barra principal de puesta a tierra” de la instalación y recorre toda la instalación. Este conductor de protección se debe conectar a todas las masas de la instalación (partes metálicas como cajas, bandejas portacables, etc.) y a los bornes de puesta a tierra de todos los módulos de tomacorrientes.


- Tanto el conductor de puesta a tierra como el conductor de protección deben ser aislados y de color bicolor verde-amarillo (ya que es el código de color reglamentario que se adoptó para su identificación en la instalación).


El empleo de materiales para instalaciones eléctricas y de artefactos eléctricos (por ejemplo luminarias y electrodomésticos) que no cuenten con la certificación de seguridad obligatoria, aumentan considerablemente los riesgos de sufrir accidentes de origen eléctrico como por ejemplo incendios y electrocuciones, debido a que no está garantizada su aptitud para el uso (por ejemplo para el los cables, interruptores diferenciales, etc.), ni las condiciones de seguridad que deben cumplir. 


En cambio los productos certificados, cuentan con el respaldo de un sistema de certificación de “tercera parte”, el cual consiste básicamente en el cumplimiento de normas de producto, la realización de ensayos de laboratorio y la evaluación de la conformidad de los requisitos a cargo de un Organismo de Certificación 


Nota: “tercera parte” quiere decir, que no se trata ni del fabricante o proveedor del producto (primera parte), ni del cliente o usuario (segunda parte).

   

En la República Argentina, desde el año 1998, existe un régimen en el que los fabricantes, importadores, distribuidores, mayoristas y minoristas de materiales y productos que forman parte o se conectan a una instalación eléctrica de baja tensión, deben hacer certificar o exigir la certificación del cumplimiento de los Requisitos Esenciales de Seguridad mediante una certificación de seguridad de producto, otorgada por un Organismo de Certificación acreditado por el Organismo Argentino de Acreditación (O.A.A.) conforme con el Decreto Nº 1474/94. 

Los productos certificados deben exhibir la marca de seguridad “S” acompañada de la marca del Organismo de Certificación:


 

 

El diagnóstico del estado, respecto al cumplimiento de las medidas de seguridad en una instalación eléctrica, debe ser siempre realizado por un especialista.

No obstante, como usuarios, podemos detectar a simple vista, algunos ítems que nos advierten que la seguridad eléctrica de nuestro hogar es deficiente, y son los siguientes:


- Existen cables a la vista;


- Las tapas o contratapas de los tableros y cajas de la instalación eléctrica no existen o están rotas;


- Se visualizan módulos de tomacorrientes ennegrecidos o quemados;


- Los módulos de tomacorrientes no son de tres patas;


- La utilización de “triples” y “adaptadores” (los cuales actualmente son de comercialización ilegal);


- No tenemos interruptor de corte general en la instalación;


Recuerde que para las instalaciones eléctricas en viviendas, se recomienda hacer revisar la instalación eléctrica por un especialista, en un plazo no mayor a 5 años.



Nota: Un relevamiento de instalaciones residenciales de más de 15 años de antigüedad, llevada a cabo por la consultora CEOP a instancias de APSE (Asociación para la Promoción de la Seguridad Eléctrica), revela que el 72% de los hogares argentinos no cumple con al menos 1 requisito de seguridad eléctrica (por lo tanto la instalación presenta serios riesgos de producir accidentes de origen eléctrico), pero el 86,2% de la población considera que su casa es segura.


El Interruptor Diferencial, es un dispositivo instalado en los tableros, el cual tiene la función de dar protección al “contacto indirecto” en conjunto con el sistema de puesta a tierra, y de dar una protección complementariamente contra el “contacto directo”.


A fin de seleccionar correctamente un Interruptor Diferencial (el que debe estar presente para dar protección en todo tipo de circuitos terminales, como por ejemplo circuitos de iluminación o tomacorrientes) debemos tener en cuenta los siguientes parámetros:


Corriente diferencial de fuga no mayor a 30 mA

Corriente nominal o de paso: es la corriente máxima que puede soportar nominalmente el dispositivo y para la cual deberá protegerse contra sobrecargas.

Corriente de cortocircuito: es el valor para el cual deberá protegerse al cortocircuito.

 


Nota: 

“Contacto directo”: es el contacto de una persona o animal con partes de la instalación que en funcionamiento normal se encuentran bajo tensión.

“Contacto Indirecto”: es el contacto de una persona o animal con partes metálica (masas) puestas accidentalmente bajo tensión, debido a una falla (o daño, por ejemplo por deterioro) de aislación de la instalación.

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